Movimiento · 4 min de lectura
Moverse a otro ritmo: el valor de caminar sin destino
El movimiento cotidiano también puede ser un encuentro con el entorno, no solo una meta que cumplir.

Caminar es uno de los gestos más cotidianos y, quizá por eso, uno de los más fáciles de pasar por alto. Nos lleva de un lugar a otro, pero también puede ofrecernos una forma distinta de estar presentes.
No hace falta medir cada paso. Buscar un camino agradable y prestar atención a lo que sucede alrededor puede transformar un trayecto habitual en un momento propio.
Cada cuerpo tiene su ritmo. El movimiento que permanece es el que encuentra un lugar amable en la vida real.